miércoles, 29 de septiembre de 2010

Un poco de historia del ajedrez: Fischer - Karpov 1975

FISCHER - KARPOV, el match del siglo (un poco de historia del ajedrez).
Artículo por Enrique Biedma Martín.
No fue el match del siglo pero, de haberse celebrado en 1975, lo hubiese sido, desde luego; hubiese sido, a mi modo de ver, el más fascinante enfrentamiento intelectual entre dos cerebros capaces de jugar prodigiosamente al ajedrez.
¿Quién hubiese ganado y por qué no se celebró el encuentro?El torneo reunía, por un lado, a Bobby Fischer, el vigente campeón mundial, cuyo coeficiente intelectual era de 184, superior al de Einstein. Sus coetáneos afirmaban que, al jugar con él, tenían la sensación de estar enfrentándose a una máquina. Grandes maestros soviéticos salieron derrotados estrepitosamente, una verdadera afrenta para el gobierno sovietico que había utilizado el ajedrez como arma ideológica frente al pretendido mundo libre capitalista. Grandes maestros soviéticos y también occidentales; aun hoy se recuerda el 6 a 0 de Fischer a Larsen, y el 6 a 0 a Taimanov (¿cómo es posible que dos jugadores de la categoría de Taimanov -ex campeón de la Unión Soviética- y de Larsen ni siquiera pudiesen hacer tablas en una sola partida?). Todo tipo de explicaciones salieron a relucir, incluso de tipo místico o parapsicológico, aun entre los jugadores soviéticos, comunistas muchos de ellos, y poco propensos por ello a tales especulaciones místico-religiosas (Botvinnik, comunista convencido, habló de "milagros").
Desde luego que la explicación no puede ser sólo ajedrecística; factores psicológicos como la presión mental ejercida por Fischer, quizá subconscientemente, sobre sus rivales derivada de su tremenda ansia de victoria, acabaron por doblegar a sus oponentes, que fueron obligados a jugar de un modo desacostumbrado: cinco horas de juego al límite sin ningún descenso en el nivel de atención mental, so pena de cometer un terrible error. Y, por supuesto, el factor más importante era el nivel de juego de Fischer, que constituía una síntesis del juego de Capablanca y del de Morphy.
El punto débil de Fischer radicaba en su estado psíquico, pues tenía miedo de perder. No es que temiese a un rival en concreto, Fischer se temía a sí mismo. Temía cometer errores. Además, al proclamarse campeón del mundo, decidió que no tenía derecho a perder ni una sola partida, ni siquiera a cometer un solo error. La consecuencia lógica era no volver a jugar. Por eso no se enfrentó a Karpov.También influyó en la decisión de no jugar de Fischer el hecho de que nunca se había enfrentado a Karpov anteriormente, y por consiguiente, imaginar y trazar las bases de la estrategia de su enfrentamiento con Karpov colocaron a Fischer frente al abismo de lo desconocido, lo cual agudizó sus temores patológicos.
Karpov, en cambio, aunque evidentemente no superaba a Fischer en experiencia ajedrecística y, en ese aspecto, era inferior (si bien había exhibido un nivel de juego soberbio en los matches de Candidatos de 1974, donde derrotó con solvencia a Spassky y a Korchnoi), sí superaba a Fischer en estabilidad psicológica. Superar a Karpov en una guerra psicológica era practicamente imposible. Fischer así lo entendió y acabó sumido en un estado de indefensión psicológica que destruyó su voluntad de jugar. Creo que en ello también influyó el hecho de que Karpov era más joven. La victoria de Karpov en 1974 supuso un shock para Fischer, que esperaba que Spassky, o quizá Korchnoi, pudiesen frenar su progresión. No fue así, y Fischer, que no había vuelto a jugar desde 1972, decidió no jugar nunca más. No fue capaz de imaginarse en el papel de vencedor, no pudo visualizar y esbozar las líneas de su enfrentamiento, no pudo imaginar cómo hubiesen sido las partidas, y el temor a lo desconocido le paralizó hasta el punto de refugiarse en recuerdos auto-protectores y en el pensamiento delirante de su propia superioridad. Creo que vivió en el pasado el resto de su vida.
De haberse celebrado el encuentro, ¿quién hubiese ganado? Kasparov afirma que Karpov hubiese tenido buenas posibilidades. Personalmente no dudo de la victoria de Fischer, si bien todo ello pertenece al terreno de la especulación y de la ciencia-ficción: Fischer no quería jugar, y los amantes del ajedrez nos perdimos la posibilidad de asistir y de disfrutar de unas partidas/obras de arte que hubiesen sido maravillosas. Esa fue, en definitiva, la tragedia de un genio, fue capaz de derrotar a todos, pero no pudo comprenderse a sí mismo, y así trascender sus temores. Después de él, ningún otro jugador occidental logró abrir otra fisura en la fortaleza del ajedrez soviético.

2 comentarios:

  1. Me acuerdo del año 75, de la renuncia de Fischer a la defensa de la corona mundial, una pena, una verdadera pena. Ya todo lo que se hable de ese encuentro son eso...especulaciones.
    Enrique, me ha gustado mucho el artículo, me he enterado de detalles del encuentro Fischer-Karpov que desconocía. Gracias por ilustrarnos.
    Saludos a todos.
    Paco Bahamonde.

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  2. Los artículos sobre los grandes eventos de la historia del ajedrez son muy instructivos, y éste en particular pone de relieve la importancia de los factores psicológicos, a los que también están expuestos los grandes genios como Fischer.

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